lunes, 14 de octubre de 2013

Sobre mi padre, Garci, el VHS, Kurosawa y los doblajes en el cine

Los siete Samuráis - Akira Kurosawa - José Luis Garcia - TVE - Álvaro García - ÁlvaroGP - el fancine - el troblogdita
Los siete Samuráis - Akira Kurosawa - José Luis Garcia - TVE
Álvaro García - alvarogp - el fancine - el troblogdita

Hubo una época en la que los DVD no eran ni un proyecto, y la libertad  para buscar películas en Internet ni os cuento, (hasta que llegó “la Ley Sinde-scargas”). Entonces, si querías ver una película tenías que ir al cine o esperar a que la pusieran en televisión, y cuando digo televisión, me refiero a TVE, pues por no haber no había ni La2. Después llegó el UHF; las cadenas privadas; las autonómicas y la tele codificada (sobre cómo llegó ésta y la prevaricación tendría material para escribir un blog entero durante meses). También teníamos el VHS, que por aquél entonces había desbancado al BETA por la influencia del espionaje industrial, imponiéndose a pesar de su inferior calidad.

No todas las películas estaban a la venta, y para ver una teníamos que ir al videoclub del barrio, que tenía las "pelis justitas" y costaba encontrar alguna que no estuviera alquilada o se viera borrosa y se quedara enganchada. ¿Qué cinéfilo no recordará el famoso "tracking" para ajustar el sonido y la imagen? Tiempos aquellos.

Así peregriné yo para ver Los siete samuráis, de Akira Kurosawa, de la tele al videoclub y viceversa, durante años y sin éxito. Pero quiso el destino, y la suerte, (sempiterna aliada mía), que José Luis Garci cruzara “circunstancialmente” su camino profesional con el de mi padre.

Pocas veces he pedido algo, y menos un favor. Pocas veces porque no gusto de poner a nadie en compromiso, cosa heredada de mi padre quien a lo largo de su vida lo ha dado todo y no ha pedido nada… Bueno, nada, nada… Por un hijo hace uno lo que sea, y con Garci así lo hizo mi padre: por deseo impertinente de su hijo, mi padre le preguntó al Director si había algún modo de encontrar “Los siete samuráis”.

Y lo hubo. Un día llegó mi padre a casa con una sonrisa de oreja a oreja, (ésta también la he heredado), con una caja (de las que enfundaban las cintas de VHS y se leía: Los siete samuráis – VOS) que contenía una película con una etiqueta también en la que se leía: 955CL05TVE). Es decir, la película en japonés y con subtítulos.

Nunca sabrá Garci cuán feliz hizo a padre e hijo.

Los siete samuráis… En japonés.

La guardo como oro en paño.

Y con la obra de arte, ambos, sin saberlo, me descubrieron una nueva manera de entender el cine: sin doblar.

El doblaje pervierte al cine. Licúa a los personajes de una película, destruye el carácter de los mismos y corrompe su personalidad, (os recomiendo ver El resplandor: primero en inglés y después en español, con la voz de Verónica Forqué, con un whisky a mano y una caja de Almax). El doblaje roba la voz a los personajes y con ésta, parte de su personalidad. El registro de voces varía si escuchamos una misma escena en español, japonés, inglés o alemán… Pues la entonación, la fonética y el timbre nada tienen que ver si saltamos de uno a otro idioma, incluso de una persona a otra.

Siempre admiré al Imperio del sol naciente, por su historia, por su tradición, por su valor y por su sentido de la dignidad, pero al escuchar la cinta con las voces de los personajes comprendí el carácter de un pueblo que parece que se rompe el espinazo cuando recita un Haikou.

Nada tiene que ver el doblaje, por bueno que sea, con la voz de los personajes (actores) originales. Y en este caso menos todavía, pues cautivan por su timbre, su tono y su personalidad.

Ni que decir que no entiendo una palabra de japonés, pero así descubrí la profundidad de los personajes a través de la voz de los actores.



Otro día hablaré de los "remake" y cuán pocas ves han estado a la altura de la película original...
Los siete magníficos, John Sturges - 1969
Álvaro García - el fancine - alvarogp

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